
Encinas, el candidato del lopezobradorismo no cumple los requisitos para ser candidato a gobernador del Estado de México, aunque lo haya sido en 1993.
El capítulo I del artículo 16 del Código Electoral de la entidad, aprobado en 1996, es claro. Para aspirar al cargo se necesita: “Estar inscrito en el padrón electoral correspondiente y contar con la credencial para votar respectiva”. Alejandro Encinas no está en el padrón mexiquense y su credencial de elector es del DF.
Lo mismo el artículo 68 de la Constitución estatal y los requisitos de residencia. El propio Encinas ha hecho saber que es vulnerable. ¿Lo impugnará el PRI peñanietista? Difícil, incluso si le dejan la tarea al Instituto Electoral. Peña Nieto-Eruviel arrancan con una buena delantera en las encuestas y los adversarios empatados en segundo lugar. Tratar de descarrilar a Encinas y fallar significa darle una fuerza que hoy no parece tener. Hostigarán, twittearán, pero dudo que vayan más lejos.
¿El PAN? Es más probable, tiene un muy buen incentivo. Sin Encinas, los votos de Luis Felipe Bravo Mena se potenciarían cinco, 10, quizá 15 por ciento. Números para soñar en cosas mayores.
¿Y la ley? Eh, no vengan con moralinas, que estamos, otra vez, en una madre de todas las batallas.
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